Dicen

 


 

Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles,
que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que solo cabe el ímpetu de los años jóvenes.
 

Yo no se si me habré vuelto invisible para el mundo,
es muy probable,
pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora,
nunca me sentí tan protagonista de mi vida,
y nunca disfrute tanto de cada momento de mi existencia
 

Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas,
descubrí al ser humano que sencillamente soy.
Con sus miserias y sus grandezas.
 

Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta,
de estar llena de defectos, de tener debilidades,
de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás.
 

Y a pesar de ello.... ¡quererme mucho!
Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui... sonrío a la que soy....
 

Me alegro del camino andado, asumo mis contradicciones.
Siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado porque ahora me estorba. Su mundo de ilusiones y fantasía, ya no me interesa.
 

Que bien se vive sin poner el listón tan alto!
¡Que bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños!
 

"La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse"

 

Con cariño a todas esas mujeres que como yo han dejado de ser invisibles

Marian

jueves 26 de Abril 2007