Dicen los más viejos a quienes les contaron sus abuelos, quienes se enteraron por sus ancestros,

que a su vez conocieron por sus antepasados, que Dios al crear la tierra,

decidió esconder en ella su tesoro, su más preciada posición, su más cuidada maravilla su más amada creación.

Pero, sabiendo Dios de la ambición del hombre decidió ocultarla en un lugar remoto de difícil acceso donde no le fuera fácil a ningún hombre encontrar ese tesoro.

Por muchos siglos, multitud de personas lo han estado buscando
muchos han muerto en el intento,

otros se han visto frustrados en su búsqueda.
Y yo, sin siquiera buscarlo lo he encontrado.

Siempre ha estado allí oculto en nuestro corazón.

Marian V.

Mayo 2004

 

 

 

 

     

 

 

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