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No soy
igual a nadie
No soy igual a nadie… y
nunca quise serlo. Mi alma nació con un pulso propio, con un
latido que no imita, con una forma de caminar que no sigue huellas
ajenas. Desde siempre supe que mi esencia era un territorio indomable,
un pequeño reino interior donde la luz y la sombra conviven como
hermanas antiguas.
Tengo mi propia manera de
sentir, de pensar y de mirar la vida. No disfrazo mi carácter para
encajar donde no pertenezco, porque aprendí que quien de verdad te ve
no te pide que seas menos, no te recorta, no te apaga.
Quien vale la pena abraza
tu esencia, la reconoce como un fuego sagrado y la protege como un
tesoro que no se repite. Soy intensa, soñadora, sensible, y a veces
demasiado sincera, como esas almas que no saben mentir, porque la
verdad les brota sola, como agua que busca su cauce.
Prefiero eso antes que
vivir fingiendo, antes que convertirme en un eco sin voz, en una copia
sin alma. No vine a este mundo a ser una réplica perfecta.
VINE A SER AUTÉNTICAMENTE
YO.
Con mis contradicciones,
mis defectos, mis virtudes, mis grietas, con mis tormentas
que arrasan y mis amaneceres que renuevan. Soy la suma de todo lo que
viví, de lo que perdí, de lo que guardé, de lo que aún espero.
Esta que ves, soy yo.
Con mis luces que iluminan
caminos, mis sombras que enseñan lecciones, mis ganas de todo y mis
días sin ganas de nada.
Soy impulso que arde, soy
calma que abraza, soy risa que esconde lágrimas antiguas, soy silencio
que habla más que mil voces. Soy esencia que a veces se quiebra, pero
nunca deja de ser.
Porque incluso rota, mi
alma sigue teniendo brillo, sigue teniendo verdad, sigue teniendo raíz.
Soy la mujer que se levanta, aunque tiemble, la que siente demasiado,
la que ama sin medidas, la que se rompe y se recompone, la que camina
con el corazón abierto, aunque el mundo a veces sea frío.
Esta que ves, no pretende
ser más. No busco perfección, ni aplausos, ni máscaras. Solo soy yo:
entera, imperfecta, real.
Una mujer que se elige cada día, que honra su historia, que abraza su
sensibilidad como un don, que sigue adelante con la certeza de que su
autenticidad es su magia, su fuerza, su hogar.
Soy luz y sombra, soy raíz
y tierra, soy viento y agua, soy todo lo que fui y todo lo que aún seré.
Esto que ves… es mi verdad.
Marian
Martes 29 de septiembre del
2026
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